Perdido en los indicadores: Cómo los “expertos” están re-escribiendo los ODS

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Por Roberto Bissio

Casi una tercera parte de las metas que definen los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por los gobiernos en la ONU, están siendo reescritos de facto o borrados por la propuesta del Grupo de Expertos Interinstitucional sobre “indicadores prioritarios”, publicado el 1ero de junio en Nueva York. Nociones importantes incluidas en los ODS, tales como los derechos laborales, derechos de las mujeres a la propiedad, servicios financieros, la herencia y los recursos naturales y muchos compromisos de los países desarrollados para apoyar los esfuerzos de los países en desarrollo, están fuera de la lista de indicadores propuesta y, por lo tanto, no formarían parte de las revisiones de la ONU de la nueva agenda de desarrollo.

El ejemplo más obvio es el Objetivo 10, “Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos”. No se propone un solo indicador para medir las desigualdades entre países (o a nivel global) y no hay ninguna sugerencia de un indicador universal adecuado para la desigualdad dentro de los países, incluso cuando el Índice de Gini y el de Palma son ampliamente utilizados por el Banco Mundial y en casi cualquier estudio académico sobre las desigualdades.

Social Watch compiló una tabla de alrededor de 50 metas de los ODS (de un total de 169) que podrían ser alteradas substancialmente por un indicador que no mida en absoluto o sólo parcialmente lo que trate la meta. Este es particularmente el caso de todas las metas relacionadas con los medios de aplicación. Tome la meta 1.a, que propone “garantizar una importante movilización de recursos a partir de una variedad de fuentes, incluso mediante una mayor cooperación para el desarrollo”.  El indicador propuesto (por el Banco Mundial) mide la “parte general en el gasto total del gobierno (incluyendo subnacionales) en programas dirigidos a al 40% más pobre de la población del país”. El “indicador de prioridad” no sólo no mide cualquier mejora en la cooperación internacional sino que también desplaza la atención (y la culpa potencial por no cumplir con la meta) al gobierno del país en desarrollo y no a los países desarrollados que fallen en hacer su parte.

Del mismo modo, la meta 3c quiere “aumentar sustancialmente la financiación” para la salud pero los indicadores propuestos sólo miden el número de trabajadores de salud. La meta 4.c plantea la “cooperación internacional para la formación de docentes en los países en desarrollo”, pero los indicadores propuestos sólo miden el número de maestros capacitados, independientemente de la existencia de la cooperación o no.

Esta incoherencia entre metas e indicadores es particularmente notable en muchas de las metas relacionadas con la sostenibilidad. La meta 15.c de los ODS busca “aumentar el apoyo mundial en la lucha contra la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, incluso mediante el aumento de la capacidad de las comunidades locales para aprovechar las oportunidades de medios de vida sostenibles”. El indicador propuesto es una medida de la OCDE de inversión extranjera directa en el sector forestal, ¡que muchos dirían que es parte del problema.

Similarmente, la meta 17.6 quiere “mejorar […] la cooperación internacional y el acceso a la ciencia, la tecnología y la innovación […] a través de un mecanismo de facilitación de tecnología global”, pero el indicador propuesto por la OMPI mide el uso del actual sistema internacional de propiedad intelectual, que es visto por los países en desarrollo, precisamente, como uno de los obstáculos que esta meta trata de evitar.

Un simple indicador binario de “sí o no” podría ser un indicador válido en metas tales como la 16.10 que exige a los países aprobar legislación para garantizar el acceso a la información si no lo han hecho, con el fin de “garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales”. En lugar de ello, se proponen metas numéricas, difícil de evaluar, por ejemplo, número de periodistas asesinados. Como periodista, quiero ciertamente que el indicador sea cero, pero es una paradoja de la vida que los periodistas comienzan a ser asesinados cuando su trabajo es importante para producir cambios porque hay (al menos un poco) libertad de expresión…

Por último, sobre los indicadores en sí mismos, la meta 17.18 quiere “para el 2020, aumentar el apoyo de creación de capacidades a los países en desarrollo […] para aumentar significativamente la disponibilidad de […] datos desglosados”. El indicador propuesto sobre indicadores mide la “proporción de indicadores de desarrollo sostenible con la desagregación total producida a nivel nacional”, pero no el apoyo para lograr ese resultado.

La introducción a la lista, dice que “una consideración importante es que el número de indicadores debe (el subrayado es nuestro) ser limitado y que debe ser sólo un indicador por meta (o menos, si pueden identificarse o desarrollarse indicadores multifuncionales)”. Esta recomendación no viene de ninguna resolución de la ONU, pero parece ser parte del mensaje que las agencias de la ONU están recibiendo de donantes importantes, que, como se dice, quieren “como máximo 100 indicadores”.

Si se cumple ese indicador, la esencia de los ODS que los gobiernos acordaron, en toda su complejidad, se perderá.

Traducido por Gina Lisselle Rosario Díaz

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