Los ministros de Finanzas deben ir a la cumbre de la ONU sobre Finanzas para el Desarrollo

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El cambio en el paradigma de desarrollo actual que los líderes del mundo van a aprobar en septiembre próximo requerirá reformas audaces y cambios de política. ¿Se pueden llevar a cabo sin la participación de los ministros de Finanzas?
A medida que avanzan las negociaciones sobre el marco de desarrollo posterior a 2015, está quedando claro que la nueva agenda de desarrollo requerirá reformas audaces y cambios de políticas a nivel mundial, regional, nacional y subnacional.

Tal como señala el documento Element Paper for FfD3, las ambiciones de la Tercera Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo de Addis Abeba se cumplirán si se logran acuerdos sobre temas macroeconómicos fundamentales como los impuestos (nacionales e internacionales), los flujos financieros (incluyendo los flujos ilícitos), el comercio, la deuda y la transparencia / rendición de cuentas.

Sin embargo, dado que este tipo de decisiones políticas caen bajo el mandato de los ministros de Finanzas y de Comercio, se vuelve crucial (y bastante urgente) involucrar más activamente a estos ministerios en las negociaciones para garantizar que se apropien de las decisiones y éstas se implementen en los distintos niveles.

Si miramos hacia atrás, en la Primera Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo, que tuvo lugar en Monterrey en 2002, la clave de todo el proceso y su éxito fue la participación activa del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, así como de los ministros de Finanzas. De esta manera, las negociaciones se hicieron parte del “núcleo duro” y “real”, y no fueron simplemente percibidas como un ejercicio diplomático. Al preguntarle su opinión acerca del éxito de la Conferencia de Monterrey, el embajador sueco Ruth Jacoby, copresidente de la Conferencia de Monterrey, afirma: “La participación activa de los ministros de Finanzas en todo el proceso les permitió apropiarse del proceso y les alentó a tomar en su conjunto un enfoque de gobierno que era único en el momento y que también demostró que la coherencia política a largo plazo, que rara vez se utiliza, hace 15 años tenía un gran relevancia”.

Con cinco meses por delante hasta el inicio de la Conferencia de Addis Abeba aún vale la pena pedir una mayor participación de los ministros de Finanza y de Comercio para permitir que una “perspectiva de gobierno” pueda dar lugar a las audaces decisiones políticas que son necesarias para que el proceso de Financiación para el Desarrollo y el marco general post 2015 sea un éxito.

Por Marina Ponti, Social Watch.

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