Verdad y reconciliación en el desarrollo sostenible

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«La ONU debe iniciar un proceso de verdad y reconciliación» en el desarrollo sostenible, dijo Barbara Adams, en nombre del Global Policy Forum y de Social Watch durante una mesa redonda en las Naciones Unidas en Nueva York. Adams hizo hincapié en que «los que se han beneficiado más del pasado y el modelo actual son los que tienen que cambiar la mayoría».

Vea aquí el video (en inglés).

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Barbara Adams*

Mucho se ha dicho sobre el post-2015, ahora llamado «Agenda 2030», sobre sus fortalezas y debilidades.

¿Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) representan una agenda para la transformación o son la continuación, o a lo mejor aceleración, de las prácticas actuales?

Tienen las potencialidades de ambos.

Los ODS no son los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que eran metas parciales, forjadas principalmente en la dinámica de la asistencia pública externa, la AOD.

Estas metas son universales e incluyentes.

“Universal” no significa aquí un menú donde se seleccionan los objetivos y metas fáciles de alcanzar, o los que protejan nuestros intereses o que fortalezcan nuestras instituciones y proporcionen oportunidades para la financiación de nuestros programas.

La Agenda 2030 es un programa integrado para las personas y el planeta, no una agenda para las personas o el planeta, no una agenda para algunas personas sobre los demás.

Los ODS no pueden tener éxito sin abordar las desigualdades que se manifiestan en muchas áreas, sin abordar los obstáculos estructurales, el funcionamiento de la economía, cómo se genera la riqueza, cómo es distribuida y cómo se mide todo esto.

No pueden tener éxito con una continuación del enfoque actual extractivista y explotador de los recursos, el medio ambiente, y el trabajo de las personas.

Como hemos escuchado con frecuencia, la paz y el desarrollo están íntimamente relacionados y la pobreza es violencia económica.

El trabajo decente es la estrategia número uno para hacer frente a la pobreza.

Necesitamos una economía que privilegie el trabajo decente, no el 1%.

Esto plantea enormes desafíos para la implementación de la Agenda 2030, si seguimos con las mismas políticas y prácticas que han exacerbado la falta de sostenibilidad de la economía, la política y la paz.

Los medios de implementación dependen casi totalmente de una mentalidad de ganar-ganar, una mentalidad empresarial vista como indispensable para reclutar a los actores poderosos en la implementación de la agenda.

Los ODS todavía tienen que abordar en la práctica los intereses creados en el statu quo, y las estructuras de incentivos relacionados, el enfoque militar para la resolución de problemas, o el enfoque desequilibrado para cambiar – la idea de que el cambio se lleva a cabo en otro lugar, y no «en casa».

Gran parte de la estrategia de implementación se apoya en alianzas sobre temas específicos en áreas muy importantes como la alimentación, la energía y la salud de la mujer.

Estas asociaciones atraen a más actores, comprometidos con la nueva agenda, tal como lo demustra su dedicación a los debates en los últimos 2 años; actores del sector privado y de la sociedad civil. Pero en este proceso no hay que alejarse de los valores fundamentales de las Naciones Unidas.

Las reglas y las herramientas que rigen estas “partnerships” son totalmente insuficientes y no cumplen el primer requisito para una asociación que quiera llevar el nombre de la ONU: que demuestre la forma en que promueve los derechos humanos y la sostenibilidad. Contribuyen a la fragmentación y la innovación es una palabra que muy a menudo sólo quiere decir “oportunismo”.

Hemos hablado mucho de la distribución de los costos. La implenetación de los ODS se basa en que «otros» carguen con el peso del cambio y la política de “partnerships” aún no se ha mostrado capaz de volver a equilibrar esto.

Los que más se han beneficiado del modelo económico actual (y sospecho que eso incluye a la mayoría de nosotros en esta sala) son los que más deben cambiar.

Como ustedes saben, este es un tema clave de discordia, a medida que nos acercamos a la reunión de París sobre el cambio climático.

La reunión preparatoria de la conferencia de París que acaba de terminar en Bonn nos muestra que todavía corremos peligro de no lograr un programa de justicia climática sino una triquiñuela de contadores y abogados.

En las últimas semanas, el drama de cientos de miles de personas huyendo de la violencia nos muestra una realidad con múltiples obstáculos para el logro de la paz.

Pero también hemos visto cómo miles de personas demuestran, no por caridad, sino a través de la solidaridad y el respeto, que comprenden el complejo significado de la cultura de la paz – al extender compasión y apoyo práctico a cientos y miles de mujeres, hombres y niños desesperados por vivir en sociedades pacíficas y sostenibles.

Esta tragedia evidencia las desigualdades dentro y entre los países. En la Agenda 2030, el objetivo 10 que busca reducir la desigualdad dentro y entre países incluye la migración y la movilidad de los pueblos. Sin embargo, el indicador sugerido para medir el progreso hacia esta meta es apenas una reducción a negociar entre los gobiernos del porcentaje que las instituciones financieras pueden cobrar en la intermediación de las remesas.

La discusión sobre indicadores de los ODS recién comienza. Ya veremos qué nos deja.

La ONU y los ODS deben ser relevantes para estos millones de personas que requieren acciones urgentes contra la injusticia. Para lograrlo es necesario combatir eficaz y visiblemente los desequilibrios de poder, o, como dice la nueva Agenda 2030, las «enormes disparidades de oportunidades, riqueza y poder».

La agenda post 2015 y los ODS son esencialmente una prueba para la ONU que queremos.

La ONU debe practicar la imparcialidad y los valores sobre los que se constituyó y en los cuales se basa su legitimidad y credibilidad. Tiene que convertirse en un espacio robusto de implementación y de rendición de cuentas para todos los países, todas las políticas y todos los actores que dicen que quieren participar.

No debe depender de victorias rápidas o de recoger frutos ya maduros. Debe lidiar con intereses creados y con desigualdades de poder en todos los niveles.

La ONU debe encabezar un proceso complejo y doloroso de verdad y reconciliación.

* Barbara Adams es presidente de Global Policy Forum y miembro del comité coordinador de Social Watch. Esta fue su intervención en la mesa redonda sobre «Promoción de una Cultura de Paz en el contexto del Programa post-2015» durante el cuarto Foro de Alto Nivel de la ONU sobre la Cultura de Paz, convocado por el presidente de la Asamblea General Sam Kahamba Kutesa, Nueva York, 9 de septiembre 2015.

Vea aquí el video (en inglés).

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