Prefacio

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Cuando los gobiernos adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en septiembre de 2015, se comprometieron a realizar un seguimiento y una revisión sistemáticos de su implementación. Desde entonces, 140 países han preparado o anunciado Informes Nacionales Voluntarios de Progreso (VNR, por su sigla en inglés), demostrando su interés en el proceso de 2030 y su apropiación política del mismo. Sin embargo, no basta con presentaciones atractivas y autoevaluaciones gubernamentales congratulatorias. Las organizaciones de la sociedad civil han de desempeñar un papel clave como vigilantes independientes que responsabilicen a los gobiernos y a las organizaciones internacionales de sus contribuciones (positivas o negativas) a la aplicación de la Agenda 2030. Esto es particularmente relevante con respecto a los actores más ricos y poderosos del sistema global, dada su influencia económica y peso político en la toma de decisiones internacionales.

El Grupo de Reflexión de la Sociedad Civil sobre la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (www.reflectiongroup.org), creado en 2011 para ofrecer análisis independientes y sugerencias al discurso político internacional, ha venido evaluando desde 2015 la aplicación de la nueva Agenda, identificando y abordando los obstáculos, y presentando sus hallazgos en el informe anual “Spotlight”.

El informe piloto de 2016 evaluó los puntos fuertes y débiles de la nueva Agenda, haciendo especial hincapié en los obstáculos sistémicos y los efectos indirectos trans-fronterizos que influyen o incluso socavan la aplicación de los ODS.

La edición de 2017 se centró en una tendencia notable en el discurso y la actividad en torno a los ODS: un enfoque acrítico de la privatización, las finanzas privadas y las asociaciones corporativas como fórmula mágica para el desarrollo sostenible. El informe analizó los numerosos riesgos de estos enfoques, incluyendo la captura corporativa de políticas y los impactos sobre la sostenibilidad y la desigualdad. Abogaba por la recuperación del espacio de políticas públicas y la adopción de medidas sólidas para hacer efectivos los derechos humanos, aumentar las finanzas públicas, regular o rechazar las alianzas público-privadas (APP) y fortalecer las estructuras de gobernanza participativas y democráticas a todos los niveles.

A partir de estos informes previos, el informe “Spotlight” de 2018 profundiza en las políticas, los recursos y las acciones que serán necesarios para aplicar la Agenda 2030, basándose en parte en propuestas e ideas que ya se han debatido o intentado llevar a la práctica en diferentes partes del mundo. Destaca las políticas y los enfoques que se apartan de lo habitual y que dan prioridad a los derechos humanos y al respeto de los límites planetarios.

El informe de este año consta de tres partes: La primera parte engloba dos artículos que resumen las principales conclusiones de las contribuciones a este informe y los mensajes de los informes nacionales de la sociedad civil. La segunda parte se centra en cinco capítulos sobre áreas transversales de reforma política que demuestran las interrelaciones entre varios ODS, la necesidad de “des-compartimentar” los enfoques políticos actuales y de promover políticas que sean verdaderamente coherentes en aras del desarrollo sostenible, los derechos humanos y la justicia de género. La tercera parte incluye 17 enfoques breves sobre los ODS que destacan una selección de ejemplos de buenas o malas políticas en función de objetivos específicos.

El informe cuenta con el apoyo de una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil y sindicatos, enumerados como socios. También se basa en las experiencias y los informes de grupos y coaliciones nacionales y regionales de todas partes del mundo. Las contribuciones cubren muchos aspectos de la Agenda 2030 y de los ODS (y más), y reflejan la rica diversidad geográfica y cultural de sus autores. Pero lo que todas las contribuciones tienen en común es la convicción de que el mundo todavía está lejos de alcanzar el desarrollo sostenible y que son necesarios —y posibles— cambios fundamentales en las políticas y enfoques para desplegar el potencial transformador de los ODS.

Barbara Adams y Jens Martens, Global Policy Forum (GPF)
Chee Yoke Ling, Third World Network (TWN)
Gita Sen y Maria Graciela Cuervo, Development Alternatives with Women for a New Era (DAWN)
Kate Donald, Centro de Derechos Económicos y Sociales (CESR)
Roberto Bissio, Social Watch
Sandra Vermuyten, Public Services International (PSI)
Stefano Prato, Society for International Development (SID)
Ziad Abdel Samad, Arab NGO Network for Development (ANND)

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