Global Policy Watch Blog

¿Pueden los ODS (interrelacionados) contener a las industrias extractivas?

Si bien la Agenda 2030 y los ODS reconocen la necesidad de utilizar los recursos naturales de manera sostenible, no existe ninguna referencia específica al uso de recursos no renovables, como los metales, los minerales o los combustibles fósiles. Esta es una omisión grave, ya que la extracción de recursos no renovables de su ubicación original es una actividad inherentemente insostenible, por la que los costos y los beneficios deben abordarse con atención. La extracción de estos recursos a una escala industrial contribuye a muchos de los males del desarrollo insostenible (corrupción, estancamiento económico, violaciones de los derechos humanos, degradación del ambiente, etc.) que ahora la Agenda 2030 pretende corregir. A pesar de las limitaciones de la Agenda, si los ODS se implementaran completamente, la pregunta no sería si esto afectaría la gobernanza de la extracción de recursos y las industrias extractivas, sino qué alcance tendrían las consecuencias.

El punto clave: lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible poniendo fin a la captura corporativa de la política climática

La influencia de las empresas transnacionales es el mayor obstáculo para lograr el ODS 13, que insta a los Estados a “adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos”. Durante mucho tiempo, las empresas transnacionales han dependido de su enorme poder económico y político y han usado métodos tanto sutiles como evidentes para menoscabar las iniciativas de la ONU que buscan lograr sustentabilidad y justicia globales. Esta fuerza se hace evidente, en especial, en la captura corporativa de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Si se debe proteger la equidad y la sustentabilidad, según se plasma en la Agenda 2030, la ONU y sus instituciones deben evitar involucrar a las empresas transnacionales en la formulación de políticas globales, lo que incluye las actividades e iniciativas indirectas que influyen sobre las medidas tomadas por cualquier órgano normativo, no solo en lo que respecta al cambio climático, sino en todas las áreas de desarrollo y sustentabilidad.

El papel de las empresas transnacionales y las industrias extractivas en la minería de los fondos marinos y el impacto en la seguridad alimentaria y la salud de los océanos

A pesar de la importancia de un océano Pacífico saludable, hay cada día más pruebas de que este ecosistema único está en peligro por amenazas antropogénicas, como la sobrepesca, la destrucción del hábitat, la contaminación y, probablemente, la amenaza más grave de todas: el cambio climático y el consecuente aumento del nivel del mar. El apuro por explotar yacimientos en aguas profundas representa el nuevo límite de la industria extractiva y, quizá, la mayor amenaza a los océanos del mundo en el siglo XXI. Existe una gran preocupación por el hecho de que la minería de los fondos marinos tendría la capacidad de causar la mayor destrucción medioambiental en todo el océano Pacífico y debilitaría gravemente la implementación del ODS 14, que trata sobre conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos. El hecho de que la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos no cuente aún con una política acordada respecto de la gestión sostenible de los minerales de los fondos marinos demuestra la importante brecha mundial en el ordenamiento de los océanos.

Tendencias en la privatización y la captura corporativa de la biodiversidad

Al igual que en otros sectores, la política de biodiversidad ha sido influenciada de manera considerable por las teorías económicas neoliberales de los economistas ambientales, quienes han promocionado la privatización y la mercantilización de los valores y “servicios” que aporta la biodiversidad, al igual que los mecanismos basados en el mercado y la participación comercial en la política de biodiversidad en general. Lamentablemente, la referencia a los servicios de ecosistemas en virtud del ODS 15 sobre el uso de ecosistemas terrestres abre la puerta a dichas tendencias, que cada vez se enfrentan a una mayor oposición por parte de ciertos países en desarrollo. Un ejemplo es la influencia de los intereses corporativos en el sector forestal, ya que las empresas han intentado deliberadamente socavar algunas metas relacionadas con los bosques en el ODS 15. Además, la promoción de las asociaciones público-privadas (APP) y de la combinación de finanzas privadas y públicas facilita la captura corporativa de la política sobre biodiversidad, lo que podría frustrar una agenda de cambio transformativa.

La captura corporativa de la biodiversidad agrícola amenaza el futuro que queremos

La biodiversidad es la base de la agricultura que necesitamos; una agricultura que pueda aumentar la producción de manera sostenible, alimentar a las personas a través de dietas variadas y ser resiliente a las tensiones ambientales. Es evidente que el modelo convencional e industrial de agricultura falla en muchos aspectos. La necesidad de un cambio de paradigma hacia prácticas agrícolas basadas en la biodiversidad, como la agroecología, es cada vez más urgente, en especial a la luz del cambio climático.

La implementación progresiva de la Agenda 2030 depende de alcanzar la paz sostenible

En septiembre de 2015, se alcanzó un compromiso a escala mundial para lograr el desarrollo sostenible para todos, sin dejar a nadie rezagado, con la adopción de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Etiquetado como “uno de los objetivos más polémicos” o con “orígenes controvertidos”, el ODS 16 ocupó su lugar entre los 17 objetivos, mediante la reafirmación de que la paz, la justicia, las instituciones efectivas y responsables, así como las sociedades inclusivas, son requisitos previos para un desarrollo sostenible. El ODS 16 se distinguió por su naturaleza transformativa, ya que requiere una implementación genuina, un control efectivo y una mayor rendición de cuentas para el progreso general de la Agenda 2030. No obstante, en la actualidad no hay un verdadero progreso respecto de este objetivo.