Global Policy Watch Blog

Medición de la pobreza extrema: ¿quién decide qué?

El Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo y la Universidad de Oxford llevan a cabo una investigación participativa internacional sobre las dimensiones de la pobreza y cómo medirlas. Se formaron equipos nacionales de investigación compuestos por académicos, profesionales y personas que viven en la pobreza en seis países: Bangladesh, Bolivia, Francia, el Reino Unido, Tanzania y Estados Unidos, para implementar el enfoque de “fusión del conocimiento” que perfeccionamos durante 20 años; esto permite que las personas que viven en la pobreza trabajen como coinvestigadores en igualdad de condiciones con otros participantes.3 En Ucrania, se llevará a cabo una iniciativa de investigación complementaria.

Los altibajos de los indicadores: midiendo el progreso de los ODS

Por Barbara Adams y Karen Judd
Dos años después de iniciadas las mediciones de progreso hacia los ODS, el énfasis se ha desplazado de la búsqueda de un marco de indicadores globales a la necesidad de desarrollar capacidades. Esto hace que se dirija la atención a los institutos nacionales de estadística para la desagregación de datos, no solo por ingresos, género y grupos de población, sino también hasta llegar a los niveles municipales y de barrio, en un esfuerzo por “no dejar a nadie atrás”. Leer más

¿Facilitar la captura corporativa o invertir en agricultura sostenible a pequeña escala y agroecología?

El ODS 2, “[p]oner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”, articula una de las mayores aspiraciones de la Agenda 2030. Junto con el ODS 1 que busca poner fin a la pobreza en todas sus formas, el ODS 2 marca gran parte del sentimiento y los valores que impulsan la implementación de la Agenda 2030. No progresar en los ODS 1 y 2 indicaría el fracaso de toda la Agenda. Sin embargo, aunque nadie puede estar en desacuerdo con el noble objetivo expresado en el ODS 2, el empeño por lograrlo podría ocultar impulsos no tan nobles. La implementación del ODS 2 tiene lugar dentro del enfrentamiento entre dos visiones alternativas de la alimentación y nutrición: un modelo de agricultura industrial a gran escala, cuyo objetivo es maximizar la productividad a corto plazo sobre la base de soluciones técnicas, y una visión de agroecología y agricultura sustentable a pequeña escala, basadas en el derecho humano a la nutrición y alimentación adecuadas.

Indicadores de ODS: falta el bosque

Por Roberto Bissio
Casi tres años después de la adopción de la Agenda 2030 al más alto nivel de la ONU, los indicadores para evaluar su progreso aún se están debatiendo. El conjunto de indicadores sobre los cuales hay metodología acordada y datos disponibles (conocido como Nivel I en la jerga de los iniciados) muestra un gran grado de superposición con los indicadores existentes para los ODM y pasa por alto la mayoría de los aspectos transformadores de los ODS que representan un cambio de paradigma. Leer más

Las megafusiones en los agronegocios ponen al descubierto la necesidad de contar con una convención de la ONU sobre competencia

Los gobiernos tienen tres opciones en cuanto a políticas: primero, pueden bloquear una o las tres fusiones actuales dentro de sus propias fronteras; segundo, pueden recurrir al CSA para que tome medidas en este asunto cuando se reúna en octubre de 2017; y, tercero, el CSA y la UNCTAD podrían trabajar en conjunto para desarrollar una convención de la ONU sobre competencia. ¿Es realmente posible un tratado tan provocativo como este?

Influencia empresarial en la agenda global de salud

Diversas industrias intentan influir en la agenda nacional y global de salud, descripta en el ODS 3 sobre salud y bienestar, en función de sus intereses comerciales. Algunas de ellas son: (1) las industrias que están en el negocio de fabricación o venta de productos de salud, como medicamentos, vacunas, dispositivos médicos y suplementos de nutrición; (2) las industrias cuyos productos tienen efectos adversos directos en la salud, como tabaco, armas, alcohol, alimentos y bebidas, automóviles y productos químicos; y (3) las industrias que se benefician del aumento de los servicios de salud, como aquellas que se ocupan de seguros y tecnología de información y comunicación. Respecto de las dos primeras, dado su interés proactivo en una mayor venta de sus productos, su influencia puede derivar en arreglos técnicos sin tratar los determinantes sociales de la salud y poniendo obstáculos a las políticas para abordarlos. Respecto de la segunda, su interés defensivo consiste en desacelerar un enfoque integral hacia la atención médica, especialmente las estrategias de prevención, ya que cualquier intento de fomentar la salud pública tendría como resultado la regulación de sus prácticas empresariales. Promueven, en cambio, arreglos supuestamente rápidos con sus productos y servicios.